Que el mundo se detenga

Corrí desde mi habitación hacia la sala. He aguantado el llanto tantas veces y sonreído entre lágrimas que pensé que podría hacerlo una vez más, pero esta vez fallé. Agarraba la funda del mueble y cerraba mi mano haciendo puño en ella y entonces estallé y no me importó que me escucharan. Lloré muy fuerte cuando de pronto noté que no era igual a otras veces, me paralicé y contuve la respiración un momento para meditar un poco sobre lo que estaba sintiendo. Supongo que las millones de cosas por las que pasé me agotaron y provocaron ese quiebre profundo que sentí esa noche. Nunca me había sentido tan sola y vacía. Mi alma rota me exigía paz, quería que el mundo se detenga, que todos se callen, algo se rompió dentro de mi y eso conllevó a la suplica. Me arrastré hacia mi cuarto y me arrodillé apoyando los brazos sobre la cama. Le pedí a Dios que parara, que no aguantaba más, le supliqué piedad y con lo poco de fuerza que tuve agarré el teléfono y llamé a mi padre. Nunca contestó, como siempre y quizá fue lo mejor, probablemente lo poco que hubiese podido decirme en ese momento hubiera empeorado las cosas.

No crean que no estoy cansada de sentirme mal, cansada de estar triste o llorar, estoy harta de eso. Tengo 21 años, muchísimas metas y muy pocas ganas de vivir, pero todos los días mientras tengo ratos libres en el trabajo me pongo a pensar todo lo que he logrado hasta el momento y para mi sorpresa es bastante. Me di cuenta que siempre consigo todo lo que me propongo por más inalcanzable que a veces se vea. Esa noche alguien gritó que por favor no me hiciera daño, creo que a estas alturas es normal que la gente piense que me voy a suicidar o algo así, pero no, he pasado toda una vida rodeada de personas egoístas, siempre deseando no ser como ellas y a estas alturas, acabar con mi vida sería ser muy egoísta conmigo misma y no me puedo permitir eso.

Durante estos días recibí unos cuantos mensajes, unos de apoyo, otros curiosos y otros que me decían que intente volver a sonreír y creo que mucha gente comete el error que yo cometía, callar sus cosas, por vergüenza o miedo. Mucha gente se pasa la vida como yo, sonriendo mientras por dentro están mal y créanme que eso no ayuda en nada porque cuando el alma se cansa de fingir y colapsa, arrasa con todo. Hoy por hoy no me arrepiento de nada porque todo lo que dije lo dije porque lo sentía y no me puedo arrepentir de sentir, de deprimirme o que sé yo, después de todo, soy humana y soy yo. Me voy a caer muchas veces más y me volveré a poner de pie. Hoy sé que no estoy sola y quiero que si alguien se llegó a sentir identificado con alguna cosa que haya escrito aquí, sepa que tampoco está solo, me conozca o no, me hable o no. También para los que no entienden que es sufrir de depresión o no han pasado por situaciones que los lleva a tener este tipo de colapsos, no solo no juzguen, sino también no abrumen, si conocen a alguien así, enséñenles que están ahí y que estarán incluso esperando si esa persona no tiene muchas ganas de hablar en un primer momento.

Gracias Betty por escucharme, por demostrarme que no todos aquí son iguales, que estás un poquito loca, que estamos un poco locas, jaja, pero que ''nuestra locura'' no daña, no destruye. Gracias a mis amigos por su infinita paciencia y por estar para mi incondicionalmente. Gracias Elka, porque vaya que jodes y como insistes, pero es tu instinto de madre, supongo. Gracias por escucharme, por hacerme reír con tus babosadas y por hacer que mis ganas de patearte primen sobre mis problemas muchas veces, jaja. Gracias mami Betty porque sé que jamás entenderás lo mucho que significa para mi cada sonrisa tuya, porque me das fuerza y me motivas a seguir adelante. Gracias por ser mi madre, por heredarme esta parte sensible de mi persona y por dedicarme parte de tu vida por elección ya que nunca fue tu deber, tengo una deuda inmensa contigo y esa será la única deuda que jamás podré pagar, te amo infinitamente y te prometo que voy a estar siempre aquí, aunque mi paciencia se agote por ratos. Contigo siempre, mamá.



- Siempre triste, pero esta vez que se note. 




Me duele la vida, madre, pero contigo, duele menos.



Comentarios