Lluvia de pensamientos

Es la primera vez que las horas se me hacen eternas estando en la oficina. Me siento tan cansada que mis pensamientos se disipan con bastante facilidad. Honestamente no sé porqué estoy escribiendo esto, digo, debería continuar con mi libro... Debería hacer tantas cosas... exactamente en este punto empezaría a hablar normalmente de planetas y le encontraría algún tipo de explicación astrológica a mi nostalgia. 

Una de mis compañeras está oyendo «Just the way you are», por la hora y el silencio eterno de esta noche fría debería darse cuenta que todos podemos oír lo que sus audífonos reproducen. Me gustaría decirle que su playlist de Bruno Mars no está colaborando conmigo emocionalmente, pero quién soy yo para interrumpirla, quizá necesita oírlo...porque... ¿Se puede necesitar sentirse nostálgica de vez en cuando? 

Me interrumpieron, alguien acaba de decirme «que Dios la bendiga», Dios... Siempre encuentras la manera de volver a mi mente. Necesito dejar de sobre analizar tanto las cosas o esto acabará conmigo. 

Tuve que llamar a una mujer de nombre Carmen, cuando vi su nombre asumí que era señora, pero opté por decirle señorita. Cuando me contestó noté que no me equivoqué y efectivamente era una señora... El nombre «Carmen» nunca lo he logrado visualizar en una joven. 

Los pajaritos ya están cantando, si a eso se le puede llamar «cantar» eso quiere decir que amanecerá muy pronto y es una pena... Jesús María es tan bello así, quieto, silencioso y casi vacío.

Ahora estoy pensando en mi madre. Vino a dejarme al trabajo ayer y sentí tanta pena al bajarme del auto, realmente no quería bajarme. A veces quisiera volver eterno cada gesto que tiene conmigo. Me arranchó cincuenta soles de la mano y en lugar de enojarme me reí. Es increíble como muchos pueden ver una mujer fuerte, de mirada penetrante y yo solo veo una niña bastante engreída que está aprendiendo a querer y lo hace así, como le sale.  Estoy aprendiendo a lidiar con ciertos rasgos de su personalidad y hay cosas que ya no me molestan como antes... A veces das sin recibir y a veces es bueno acostumbrarte a no esperar nada a cambio.

Hoy empiezan mis sesiones con el terapeuta, nunca he ido a terapia siendo honesta. Mi concepto de terapia se rige por cosas que vi en películas... Armar muros con cubitos, rompecabezas y demás. A mis 21 años no me veo en lo absoluto armando un murito. 

Hoy es el partido, creo que dormiré con audífonos para evitar escuchar los gritos de mi padrastro, su hermano y su ex cuñado (sí, no entiendo como puede ser amigo de su EX cuñado, rompe las reglas básicas de la vida, que alguien le diga).

Acabo de recordar que perdí mis llaves otra vez y es tan molesto tener que gritar en la calle para que me abran la puerta... Estoy a minutos de pedir mi taxi e irme a casa... no tienen idea de lo mucho que extraño mi bicicleta. Tengo un sentimiento muy grande de amor/odio hacia el invierno, tendré que esperar un poco más para volver a montar...

Mis manos están heladas y mi nariz muy roja por la gripe, acabo de terminar mi segundo litro de manzanilla sin azúcar y creo que ya he olvidado como es mi voz realmente... Ya me siento un poco más clara y despejada, sin duda alguna escribir es mi mejor terapia, ojalá el terapeuta lo tome en cuenta. Gracias por leer. 


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